vendredi 25 janvier 2008


El problema con el amor y Dios, es cómo decir algo de ellos sin aniquilarlos de forma fulminante con palabras erróneas o falsedades. En este sentido, el amor y Dios son equivalentes. Los percibimos, pero como no podemos hablar con claridad de ellos, acabamos -mudos, inarticulados- negando rotundamente su existencia, y pffffff... mueren.
El mejor medio de percibir a Dios y al amor es la poesía. Pero la poesia también está difunta en nuestra época, como su primo carnal, Dios. El amor no tardará en seguirles, ¿no? ¿Hmm? ¿No están de acuerdo?
Cuando Dios ha muerto, no debe seguirle el Amor, un Dios menor?

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